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Un gato osado. |
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Un gato marrón quería meterse en un agujero chiquitín, a ras de suelo de la casa en que vivía. |
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Su ama así le decía: Los gatos no hacen eso ni tampoco comen queso, eso es cosa de ratones. |
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Muy afanado él contesta: (porque este gatito hablaba) yo quiero meterme en él, tener otras experiencias. |
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Su ama así le decía: Pues para meterte dentro tendrás que tener paciencia, ¿no ves qué pequeño es ylo grande que tú eres? Pero, si es que así lo quieres, te pondré sebo en las lanas. |
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Y así pasaron las cosas, y se embadurnó el tunante desde el rabo hasta el hocico. Todo él iba brillante. Con las patas tan grasientas el gato se resbaló. |
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Y salió hecho un cohete entrando en el agujero. Mas lo hizo con atino y se encontró que tenía dos ratones por vecinos. |
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Él los quiso perseguir pero como no había espacio ni para mover la cola se tuvo que conformar con decir: ¡Hola, muy buenas! Y los ratones huyeron por una puerta trasera. |
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Él, más solo que la una, leyó un cartel que decía: "La ley de la ratonera, aquí nunca hay comida tenéis que buscarla afuera" |
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Tuvo el gato que ayunar por lo menos dos semanas, para escaparse de allí cuando mermaron sus lanas. |
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![]() Moraleja de la vieja: Si eres capaz de hacer lo que no ha intentado nadie asume las consecuencias aunque éstas no te agraden. |
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